CUENTOS DE AVENTURA

LECCION 5: CUENTOS DE AVENTURA

EL CUENTO DE AVENTURA: es la narración en la que el mundo es irreal, no está determinado por las leyes de la naturaleza y sus personajes son fantásticos.

IMPRIMIR PARA COMPARTIR EN CLASE

Simbad el Marino (Anonimo)
Cuentos de aventuras inventados

Hace muchos, muchísimos años, en la ciudad de Bagdad vivía un joven llamado Omar. Era muy pobre y, para ganarse la vida, se veía obligado a transportar pesados fardos, por lo que se le conocía como Omar, el Cargador. ". Ah, pobre de mí! ––se lamentaba––, ¬qué triste suerte la mía!".

Quiso el destino que sus quejas fueran oídas por el dueño de una hermosa casa, el cual ordenó a un criado que hiciera entrar al joven. A través de maravillosos patios llenos de flores, Omar el Cargador fue conducido hasta una sala de grandes dimensiones.

En la sala estaba dispuesta una mesa llena de las más exóticas viandas y los más deliciosos vinos. En torno a ella había sentadas varias personas, entre las que destacaba un anciano, que habló de la siguiente manera:

–Me llamo Simbad el Marino. No creas que mi vida ha sido fácil. Para que lo comprendas, te voy a contar mis aventuras... Aunque mi padre me dejó al morir una fortuna considerable, fue tanto lo que derroché que, al fin, me vi pobre y miserable. Entonces vendí lo poco que me quedaba y me embarqué con unos mercaderes.

Navegamos durante semanas, hasta llegar a una isla. Al bajar a tierra el suelo tembló de repente y salimos todos proyectados: en realidad, la isla era una enorme ballena. Como no pude subir hasta el barco, me dejé arrastrar por las corrientes, agarrado a una tabla, hasta llegar a una playa plagada de palmeras. Una vez en tierra firme, tomé el primer barco que zarpó de vuelta a Bagdad...

Llegado a este punto, Simbad el Marino interrumpió su relato. Le dio al muchacho cien monedas de oro y le rogó que volviera al día siguiente. Así lo hizo Omar y el anciano prosiguió con sus andanzas...

aguila

––Volví a zarpar. Un día que habíamos desembarcado, me quedé dormido y, cuando desperté, el barco se había marchado sin mí. Llegué hasta un profundo valle sembrado de diamantes. Llené un saco con todos los que pude coger, me até un trozo de carne a la espalda y aguardé hasta que un águila me eligió como alimento para llevar a su nido, sacándome así de aquel lugar...

ogro

––Hubiera podido quedarme en Bagdad disfrutando de la fortuna conseguida, pero me aburría y volví a embarcarme. Todo fue bien hasta que nos sorprendió una gran tormenta y el barco naufragó. Fuimos arrojados a una isla habitada por unos enanos terribles, que nos cogieron prisioneros. Los enanos nos condujeron hasta un gigante que tenía un solo ojo y que comía carne humana.

Al llegar la noche, aprovechando la oscuridad, le clavamos una estaca ardiente en su único ojo y escapamos de aquel espantoso lugar. De vuelta a Bagdad, el aburrimiento volvió a hacer presa de mí. Pero esto te lo contaré mañana... Y con estas palabras, Simbad el Marino entregó al joven cien piezas de oro...

mardibujo

––Inicié un nuevo viaje, pero por obra del destino mi barco volvió a naufragar. Esta vez fuimos a dar a una isla llena de antropófagos. Me ofrecieron a la hija del rey, con quien me casé, pero al poco tiempo esta murió. Había una costumbre en el reino: que el marido debía ser enterrado con la esposa. Por suerte, en el último momento, logré escaparme y regresé a Bagdad cargado de joyas...

Y así, día tras día, Simbad el Marino fue narrando las fantásticas aventuras de sus viajes, tras lo cual ofrecía siempre cien monedas de oro a Omar el Cargador. De este modo, el muchacho supo cómo el afán de aventuras de Simbad el Marino le había llevado muchas veces a enriquecerse, para luego perder de nuevo su fortuna.

elefante

Este lo condujo entonces hasta un cementerio de elefantes; allí había marfil suficiente como para no tener que matar más elefantes. Simbad así lo comprendió y, presentándose ante su amo, le explicó dónde podría encontrar gran número de colmillos. En agradecimiento, el mercader le concedió la libertad y le hizo muchos y valiosos regalos.

––Regresé a Bagdad y ya no he vuelto a embarcarme

––continuó hablando el anciano––. Como verás, han sido muchos los avatares de mi vida. Y si ahora gozo de todos los placeres, también antes he conocido todos los padecimientos.

Cuando terminó de hablar, el anciano le pidió a Omar el Cargador que aceptara quedarse a vivir con él. El joven aceptó encantado, y ya nunca más tuvo que soportar el peso de ningún fardo.

joven

QUE ES LA ORACIÓN

Es un conjunto de palabras consentido completo. Consta de sujeto y predicado.

Lee las siguientes oraciones e identifica cuál de las dos es la correcta y por qué.

veladenave

IDENTIFICA EL SUJETO Y EL PREDICADO DE LAS SIGUIENTES ORACIONES:

1- Omar vivía en la ciudad de Bagdad.
2- Omar era muy pobre.
3- Simbad le dio cien monedas de oro.

COMENTA EN GRUPO CUÁL FUE LA HISTORIA QUE MÁS TE GUSTÓ DE SIMBAD EL MARINO Y POR QUÉ.

  • Dibuja, en tu cuaderno de Lenguaje, la aventura del texto que leíste que más te haya gustado.
  • Escribe, en tu cuaderno de Lenguaje: ¿cuál es el inicio, el desarrollo y el final del cuento Simbad el Marino?.

TAREA

Observa las imágenes y elige la que más te guste. Inspírate en ella y escribe en tu cuaderno de Lenguaje, tu propio cuento de aventuras.

juegosdeniños

LINK PARA DESCARGAR LA CLASE

ESMATES
Arriba

Utilizamos cookies para mejorar tu experiencia de navegación. Aceptando, consientes el uso de cookies Mas información